20 jun. 2006

Carretera y manta



Estaba pensando acerca de la obstinación de algunos para que la asignatura de religión sea obligatoria en las clases cuando llegó la noticia del cosmonauta ruso (?) en el programa de Iker Jiménez. El caso es que me ha servido como una idea, por cierto, mucho más sugerente, útil, informativa y en pos de la cultura que cualquier porquería religiosa; una nueva asignatura sobre pensamiento crítico, donde a las criaturas, desde pequeños se les indague cómo acudir a la ciencia ante afirmaciones y casos que no son más que invenciones y terjiversaciones. Me refiero especialmente a un tipo de escudo ante la barbarie de las parapsicologías.
Porque ya hemos llegado a un punto en el cual hay que parar el avance de estas anticiencias, sobre todo reclamados en medios públicos como es la TV o radio. No, no es ninguna tontería, sino algo muy serio. La idiotez se está expandiendo como la pólvora en alguna capa de la sociedad; en la más ingenua e indocta. Casos como ese astronauta inexistente, caras pintadas en paredes, fantasmas que jamás nadie pudo demostrar ver, niñas fotografiadas en cementerios, poderes mentales incapaces de levantar un pelo, lecturas de futuro a traves de planetas y estrellas vivas o desaparecidas, mediante cartas de juego y tablas de entretenimiento, de OVNIS fraudulentos y/o extraterrestres que pasean por este mundo, de piedras de Ica talladas por un habitante local...De verdad que un pensamiento crítico y lógico sobre estos temas-basura hace falta a toda capa y generación social. Así programas como 4 Milenio tomaran carretera y manta sin billete de vuelta.

8 jun. 2006

Renacer ateo


Creo en la miseria del ser humano. Creo en la bondad de los hombres, en la luz que ilumina mis pasos y en las tinieblas que provocan mis versos.
No creo en los dogmas de otros. Ni creo en salvadores anhelados; ni en paraisos preciosos que no esten en el horizonte.
Creo en la magnificiencia del cosmos; en el brillo que irradian los luceros y el recogimiento del alba en mi Tierra. Creo en el poder de la tormenta y el cantar de sus truenos; en el color del día y en su ausencia vespertina.
Es un sendero inagotable, de agua y arena. De pisadas firmes, de pasos atrevidos y
de voluntad serena.
Un afán escondido que ahora es libre. No creer por creer; bástele confianza en esa simiente
que acaba de nacer.
Agua y arena serán mis padres. Yo seré una duda de por vida; aquellos que me conocen,
aquellos que me critican.
Denle la paz a ellos, y la guerra de mis labios, vayan adonde la pidan; a los que imponen a la fuerza, enterrarlos con el silencio, con la ignorancia a su medida.
Creo en mi libertad, y creo en la tuya.
No creo en sus dioses mientras coarten mis deseos, mientras impongan límites en mi vida.