23 feb. 2007

Para enseñar el catolicismo tienes que ser hipócrita


Viene en El Mundo esto:
El aval dado por el Tribunal Constitucional a los obispos para que puedan elegir o despedir a los docentes de Religión en base a su conducta ha generado una cadena de reacciones en sentidos opuestos. Desde la indignación de la principal afectada, una profesora canaria despedida por mantener otra relación tras su divorcio, pasando por la petición de una asociación de este colectivo y de sindicatos de la supresión de los acuerdos con la Iglesia, hasta la congratulación de otra organización por el fallo del Tribunal.

El fallo del TC viene motivado por la remisión, por parte del Tribunal de Justicia de Canarias, del caso de la profesora de religión María del Carmen Galayo Macías, a quienes las autoridades eclesiásticas de la isla no le renovaron el contrato por mantener una relación afectiva con un hombre distinto de su esposo, del que se había separado.

La sentencia considera que "el hecho de que el objeto de la enseñanza religiosa lo constituya no sólo la transmisión de unos determinados conocimientos sino también la fe religiosa de quien la transmite, puede implicar un conjunto de exigencias que desbordan las limitaciones propias de una empresa".

Galayo Macías, que está suspendida en el ejercicio de la docencia como profesora de religión desde hace siete años se ha mostrado "indignada" por la sentencia del TC, que llevará al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Según la docente, "parece que estamos en la época de la Inquisición porque si te separas de tu marido, te vas de copas, tienes un hijo soltera o te afilias a un sindicato, te retiran esa idoneidad".

"No soy cura, ni monja, ni he hecho voto de castidad", sin embargo, a "los curas pederastas no los retiran y dan clase de religión" católica, criticó Galayo, quien consideró una "aberración" esta primera sentencia del TC sobre este asunto, que afectará -advirtió- a otros 14 casos similares al suyo sobre los que está pendiente de pronunciarse.

Lo que no me explico es el afán de algunos en, no formar parte ya, sino encima a aventurarse a enseñar una religión que apesta a kilómetros a corrupción y podredumbre. Vamos, que o el catolicismo es lo que es, una mezcla de evangelio y mentiras inventadas, llámense dogmas o bien deberá ser lo que alguna parte de la sociedad le parezca y convenga. Si fuera esto último lo entendería más.

No quiero entrar en lo que piense de la decisión del Tribunal Constitucional, que siendo tan humanos como los que se inventaron los evangelios, pueden errar, ni tampoco lo que opine la iglesia, que me importa llanamente un sorullo, sino en esa obsesión por enseñar algo tan sucio como es una iglesia llena de mentiras, corrupta, simpatizante del fascismo, cueva de áspides, "metomentodo" y colmada de obsesos reprimidos sexuales.
Mi deseo sería que huyérais en lugar de acercaros, no hay confianza en algo así

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